Editorial
- 7 jun 2024
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¿Pedro Peralta y Fernando Moreno solo vieron por sus hijas?

Como un tsunami puede calificarse el avasallante triunfo de Movimiento de Regeneración Nacional y sus aliados los partidos del Trabajo y Verde Ecologista de México, al ganar de manera contundente la Presidencia de la República y lograr la mayoría legislativa en el Senado y en la Cámara de Diputados; la victoria también se dio en algunas gubernaturas donde era impensable que Morena fuera a gobernar, como Yucatán y la victoria en diputaciones locales y alcaldías importantes, que como en el caso de Colima, prácticamente logró mayoría en el Congreso y la presidencia municipal de Manzanillo.
Independientemente de las múltiples respuestas a las preguntas de ¿qué fue lo que pasó?, ¿por qué si había inconformidad se refuerza el respaldo al partido gobernante?; lo cierto es que es un suceso que llama la atención y merece un análisis más detallado una vez que se den a conocer los resultados oficiales y se entreguen las constancias de mayoría. Sobra decir que esa fortaleza electoral otorga un gran respaldo popular al presidente Andrés Manuel López Obrador y en Colima, a la gobernadora Indira Vizcaíno Silva.
En cuanto a la capacidad de movilización de los partidos políticos, de Movimiento Ciudadano no hay mucho que decir porque carece de estructura en la entidad y basó su estrategia política en campañas en redes sociales y medios de comunicación, publicidad móvil en camiones urbanos y en repartir miles de camisetas naranjas a lo largo y ancho del estado. Creció electoralmente, sí, pero no logró su principal objetivo electoral: la alcaldía de Colima, conformándose con una regiduría para el próximo trienio quien fuera su candidata y actual presidente municipal.
PRI y el PAN en otros tiempos fueron los maestros de la movilización electoral hoy quedaron reducidos a aprendices…pero no en todos los distritos ni en todos los municipios. En las diputaciones locales ganaron las hijas de quienes son considerados expertos en este asunto. Lizzy Moreno ganó ampliamente la diputación local por el 6° distrito dado que su padre, el exgobernador Fernando Moreno Peña, el artífice y estratega de la “Marea Roja”, sin duda alguna influyó en l apabullante victoria electoral de su hija.
Mismo caso el de Sofía Peralta, quien obtuvo la mayor votación en el 7° distrito, aunque no por amplio margen respecto de la candidata de Morena – PT – PVEM; ella es hija de Pedro Peralta Rivas, exdirigente estatal del Partido Acción Nacional y actual dirigente “de facto” de ese instituto político, luego que con artimañas despojara al mandamás Jorge Luis Preciado Rodríguez y lograra imponer a Julia Jiménez como su dirigente.
En algunos municipios, como Villa de Álvarez, los ciudadanos optaron por darle su confianza a Tey Gutiérrez, gracias a una buena administración municipal y a pesar de Fernando Moreno Peña. En Coquimatlán, el candidato ganador, Carlos Chavira, actualmente se encuentra en calidad de prófugo de la justicia, pues se encuentra denunciado penalmente y no acude a los citatorios de la FGE, incluso se ha especulado que en el PRI y PAN preparan plan para deshacerse de su candidato ganador, sobre todo porque parece inevitable que en cualquier momento sea detenido y sujeto a proceso judicial por cometer violación en contra de un menor.
En el caso de la Alianza Fuerza y Corazón por Colima, es válido cuestionarse el por qué los expertos en operación y movilización política, Fernando Moreno y Pedro Peralta, no le metieron el mismo entusiasmo, la misma enjundia a todas las contiendas como sí lo hicieron con sus respectivas hijas. Es evidente que al resto de los candidatos del PRIAN los dejaron a su suerte y los resultados electorales lo demuestran. La respuesta no es difícil imaginarla, tanto Fernando Moreno como Pedro Peralta tienen puesta la mira en el 2027, y dado que pretenden ver a sus retoños como alcaldesas, Lizzy Moreno en la de Colima y Sofía Peralta en Villa de Álvarez, es lógico que aprovecharan la contienda para librarse de todo lo que representara un riesgo a sus aspiraciones políticas a corto plazo, empezando por los adversarios de casa.
El caso de Riult Rivera se cuece aparte, porque su victoria parece deberla más al apoyo de exgobernador Mario Anguiano y al de su propio partido, que al respaldo y compromiso de las estructuras formales del priismo.
Aunque parecen mucho tres años, lo cierto es que ya iniciaron los preparativos para el próximo proceso electoral, falta ver el desempeño de los nuevos diputados y alcaldes para, también, a partir de ahí, la ciudadanía pueda calificarlos y en su caso, otorgarles el respaldo popular.



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